Respaldo
lunes, 16 de noviembre de 2009 lunes, noviembre 16, 2009
Número Uno (o de la edad)
Caigo sólo un instante
Instante en que te pienso
Te pienso con una espina
Espina con la que hago memoria,
Memoria con la que envejezco
Envejezco…
Número Dos (o de la expresión)
Una palabra siempre es palabra,
un gesto es palabra o gesto;
tanto pensar en palabras
me hizo olvidar el cuerpo.
Se me olvidaba que el cuerpo siente
y las palabras piensan.
Busco con la lengua las respuestas
al latido de un corazón.
Número Tres (o del tedio)
A donde quiera que veo hay mundo
¿cómo me escondo del mundo?.
¿Y si me quedo ciega sentiré al mundo?
Todavía lo escucho venir y huele a mundo.
Número Cuatro (o de lo ajeno)
El viaje del amor no tiene regreso,
el sentimiento no olvida.
Te veo con la piel acariciada
y esos labios besados.
Más te observo
y tu mirada robada me dice
que deseas a otras más que a mi.
Mientras, yo espero que pronto
tu piel, tus labios y tus ojos
padezcan por mi.
Número Cinco (o del desconsuelo)
Hoy estoy llorando de amor,
de amor a ti.
Ahorita estoy deseando tu amor,
tu amor a mi.
Todo te daría de mi
si tu lo quisieras o pidieras de mi.
Patéame, abrázame, grítame, bésame,
pero no te vayas;
porque hoy estoy llorando de amor,
de amor a ti.
(Porque hoy estoy a punto de llorar de amor,
de amor a ti)
Número Seis (o de lo amoroso)
Amor,
Mantra, hombre, sustantivo, sentimiento, mujer.
En Siberia (el mundo) como en la selva
se siente como a la guerra al revés.
Se sufre, se goza, se dice, se llora,
se besa, se tiene, se guarda, se pierde, se rinde y
se machuca como a los pies.
Que importa que se haga con él,
con tal que se encuentre
y se mire después.
Que cuando de amor se habla
no es de uno, es de dos o tres;
que cuando de amor se sufre
hay poco que hacer
como dormir, respirar o esperar a que pase.
Que de amor no puedo decir algo
ni poco ni mucho,
de amor sólo puedo decir amor.
Número Siete
Gira, fuma, ríe,
al fin y al cabo
no habrá otra
reconstitución espectral
Escucha los besos de tres locos,
al fusionar espacios perdidos
en la cuarta línea
de la geometría ancestral
Quebrando los barrotes
hasta una pieza alterna
de donde renacen gorriones
que duermen al hombre que espera
a su mujer.
Suenan las ecuaciones de la perfección mortífera
Empezando las cursilerías…
Creo que te conozco
porque sé de donde vienes
Creo que te conozco
porque vi tu sonrisa el día de ayer
Creo que te conozco
porque me hablaste de una flor
Creo que te conozco
pero no te reconozco.
Número Ocho
Tiemblan las mentes
cuando tengo papel
pluma y cenicero.
¿Que no podrá suceder
después del punto en
el que se tocan
tinta y árbol?
Faltan los abecedarios
para obtener una imagen
de mí, de tí y de los demás.
¿Cuántos más?
Desierto de Lágrimas
Secas son las lágrimas que lloro,
pues el alma se quiebra;
eternos son los segundos
en los que pierdo pequeños pedazos
de lo que una vez fui.
Sólo añicos quedaron,
lágrimas siguen brotando
áridas, guturales, desgarran
las paredes de mi vacío corazón
Sombra
Cuando las aves se esconden
y el sonido se ahoga,
el tiempo se detiene;
no soy más que una sombra
suspendida en el presente.
Sin camino que marchar
ni un amanecer que esperar,
la soledad me envuelve en su tristeza,
ensombreciendo mi mundo
de fantástico espejismo,
donde los príncipes no lloran, los dragones no muerden
y las doncellas no mueren de amor.
Nostalgia
Paseando por los pasillos del dolor
el frío arropa mi piel,
silencioso y malvado llega hasta mis venas;
las lágrimas tibias, atrapadas
en un gélido estanque
me recuerdan la inocente ilusión
de una niña vestida de azul.
Todavía no se
Seguía esperando tu regreso,
todavía no sé porque.
Siento que me faltas,
que no has llamado mi nombre
desde hace más de un mes.
Todavía no sé porque
te creí hasta el cuento de un mundo al revés.
Será porque te encuentro
cada día en el espejo,
hoy y siempre te vuelvo a ver.
Entonces recojo mis pestañas, mis dedos, mis recuerdos
mutilados y deshechos por las minas del ayer.
Seguía esperando tu regreso,
todavía no sé porque.
Siento que me faltas,
que no has llamado mi nombre
desde hace más de un mes.
Caigo sólo un instante
Instante en que te pienso
Te pienso con una espina
Espina con la que hago memoria,
Memoria con la que envejezco
Envejezco…
Número Dos (o de la expresión)
Una palabra siempre es palabra,
un gesto es palabra o gesto;
tanto pensar en palabras
me hizo olvidar el cuerpo.
Se me olvidaba que el cuerpo siente
y las palabras piensan.
Busco con la lengua las respuestas
al latido de un corazón.
Número Tres (o del tedio)
A donde quiera que veo hay mundo
¿cómo me escondo del mundo?.
¿Y si me quedo ciega sentiré al mundo?
Todavía lo escucho venir y huele a mundo.
Número Cuatro (o de lo ajeno)
El viaje del amor no tiene regreso,
el sentimiento no olvida.
Te veo con la piel acariciada
y esos labios besados.
Más te observo
y tu mirada robada me dice
que deseas a otras más que a mi.
Mientras, yo espero que pronto
tu piel, tus labios y tus ojos
padezcan por mi.
Número Cinco (o del desconsuelo)
Hoy estoy llorando de amor,
de amor a ti.
Ahorita estoy deseando tu amor,
tu amor a mi.
Todo te daría de mi
si tu lo quisieras o pidieras de mi.
Patéame, abrázame, grítame, bésame,
pero no te vayas;
porque hoy estoy llorando de amor,
de amor a ti.
(Porque hoy estoy a punto de llorar de amor,
de amor a ti)
Número Seis (o de lo amoroso)
Amor,
Mantra, hombre, sustantivo, sentimiento, mujer.
En Siberia (el mundo) como en la selva
se siente como a la guerra al revés.
Se sufre, se goza, se dice, se llora,
se besa, se tiene, se guarda, se pierde, se rinde y
se machuca como a los pies.
Que importa que se haga con él,
con tal que se encuentre
y se mire después.
Que cuando de amor se habla
no es de uno, es de dos o tres;
que cuando de amor se sufre
hay poco que hacer
como dormir, respirar o esperar a que pase.
Que de amor no puedo decir algo
ni poco ni mucho,
de amor sólo puedo decir amor.
Número Siete
Gira, fuma, ríe,
al fin y al cabo
no habrá otra
reconstitución espectral
Escucha los besos de tres locos,
al fusionar espacios perdidos
en la cuarta línea
de la geometría ancestral
Quebrando los barrotes
hasta una pieza alterna
de donde renacen gorriones
que duermen al hombre que espera
a su mujer.
Suenan las ecuaciones de la perfección mortífera
Empezando las cursilerías…
Creo que te conozco
porque sé de donde vienes
Creo que te conozco
porque vi tu sonrisa el día de ayer
Creo que te conozco
porque me hablaste de una flor
Creo que te conozco
pero no te reconozco.
Número Ocho
Tiemblan las mentes
cuando tengo papel
pluma y cenicero.
¿Que no podrá suceder
después del punto en
el que se tocan
tinta y árbol?
Faltan los abecedarios
para obtener una imagen
de mí, de tí y de los demás.
¿Cuántos más?
Desierto de Lágrimas
Secas son las lágrimas que lloro,
pues el alma se quiebra;
eternos son los segundos
en los que pierdo pequeños pedazos
de lo que una vez fui.
Sólo añicos quedaron,
lágrimas siguen brotando
áridas, guturales, desgarran
las paredes de mi vacío corazón
Sombra
Cuando las aves se esconden
y el sonido se ahoga,
el tiempo se detiene;
no soy más que una sombra
suspendida en el presente.
Sin camino que marchar
ni un amanecer que esperar,
la soledad me envuelve en su tristeza,
ensombreciendo mi mundo
de fantástico espejismo,
donde los príncipes no lloran, los dragones no muerden
y las doncellas no mueren de amor.
Nostalgia
Paseando por los pasillos del dolor
el frío arropa mi piel,
silencioso y malvado llega hasta mis venas;
las lágrimas tibias, atrapadas
en un gélido estanque
me recuerdan la inocente ilusión
de una niña vestida de azul.
Todavía no se
Seguía esperando tu regreso,
todavía no sé porque.
Siento que me faltas,
que no has llamado mi nombre
desde hace más de un mes.
Todavía no sé porque
te creí hasta el cuento de un mundo al revés.
Será porque te encuentro
cada día en el espejo,
hoy y siempre te vuelvo a ver.
Entonces recojo mis pestañas, mis dedos, mis recuerdos
mutilados y deshechos por las minas del ayer.
Seguía esperando tu regreso,
todavía no sé porque.
Siento que me faltas,
que no has llamado mi nombre
desde hace más de un mes.